Erase una vez que quise mucho a un ÉL, para no alejarlo no me quejaba de nada, no hablaba, me hundí en el silencio de una esposa-que no es esposa- abnegada.
por obvias razones, ÉL hizo maleta.
luego quise mucho a otro, y como me había fallado mi técnica de musulmana, me hice la muy digna y hablaba, me quejaba, exigía.
También falló y hoy estoy escribiendo en un blog, un viernes por la noche.