Hoy le di cien pesos a una señora, ocupaba unas libretas estilo italiano para el kinder de su niña o de su nieta, no sé, no le pregunté. Cuando se los di se echó a llorar, me dieron ganas de decirle que no hay deshonor en pedir trabajo para unas libretas, me pidió trabajo o libretas, no me pidió dinero, por eso se lo di. En lugar de eso le dije, 'señora no llore, mejor póngala a estudiar' soy bien regia yo, hablo bien recio y con acento golpeado cuando quiero.
Sé que soy una persona privilegiada, que el agua bonafont de un litro que me estoy tomando no me lo he ganado. Que nunca me he ganado nada de lo que tengo. Yo no sé quien decide quien nace con más o menos comodidades, pero a ese alguien le doy las gracias, porque si he pasado hambre es porque no me gusta el pollo con hueso y espero a que llegue mi filete de res, porque si he tenido frío es porque estoy estrenando un vestido y por terca no me puse pantalón. Me sé afortunada y me gustaría que todos lo fueran, que esa señora no tuviera que tragarse la pena de pedir trabajo para comprar unas libretas.

