7.20.2008
Posiblemente en Caballito
Con fecha desconocida, pero no hace tanto tiempo
El viaje fue un viaje. Con subidas y bajadas, yo sentía que lo odiaba que lo amaba, que le ponía casa y que me estaba engañando todo el tiempo. Un subibaja, un deporte extremo, para aquello de nervios de acero. Yo no tengo nervios de acero. Yo soy de cristal cortado y rejuntado un montón de veces, tantas que he perdido la cuenta.
Va a ir a ver a brighteyes y parece que la agenda de brighteyes y la mía están peleadas. Es bastante curioso desde el momento en que no soy una chica conciertos, ni siquiera soy una chica bandas, aunque sea bien groupie pagaría un boleto para ir a ver en vivo a poca gente, entre ellos brighteyes. Malditos.
Tengo una hija y tiene cuatro patas, es repeluda y es medio necia. La quiero porque es relinda, igual la quería desde antes de conocerla porque acompaña la soledad de quienes no deben estar solos. Él no debe estar solo. Si yo fuera dios o santa clos, no lo dejaría solo y lo reproduciría un montón de veces para repartirlo entre mis seres queridos.
Mis viajes largos.
12 horas espera y otras 3 para llegar al destino. 15 horas efectivas en avión más unas 3 por cada aeropuerto igual a 21 horas para llegar a un destino que nunca es casa.
Quiero una casa.
Su casa fue buena conmigo, fue como estar en mi propia casa, a pesar de esos detalles. Pero igual la culpa la tengo yo por obsesiva, igual le habría venido bien considerar mis ridículas obsesiones.
Dejo el Sur con más planes de con los que llegué.
Y a pesar de que las ultimas horas me la pasé llorando, estoy feliz, los planes me hacen feliz, sobre todo cuando involucran sentirme mejor conmigo misma. Estoy rechiflada y no puedo esperar a continuar acercándome a dónde quiero llegar. (aunque eso aun esté por definirse).
Con amor,
una escapista de la jaula de las locas.
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