Estoy esperando al prince charming durante años. Mi técnica es mirarlos con esta mirada penetrante que tengo pero con un toque de coqueteo light. Yo no tengo bonitos ojos, tengo dos y están en su lugar, pero fuera de eso no tienen nada especial. No son ojos exóticamente grandes, ni de colores fantásticos. Pero mi mirada sí la encuentro medio especial, digo medio la encuentro porque la única forma de verla es con un espejo enfrente y así no tiene chiste. Mi mirada y lo que circunda a mis ojos es lo que realmente habla por mí.
Cuando encuentro un prince charming en potencia lo volteo a ver con esa mirada, profunda-coqueteolight-curiosa. Manifiesto mi interés así. Luego, luego no pasa nada, porque el prince charming es un cuento que me inventé para mantener la esperanza.
Entonces busco otro prince charming en potencia, para que no pase nada de nuevo. Un día de estos a la rana le van a salir piernas y espalda ancha.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario