Mi mejor amigo es un cometa, que a veces se acuerda de regresar y otras tantas no. Ya no recuerdo como era, cada vez que lo vuelvo a ver ha perdido kilos. Luego yo y su madre nos encargamos de engordarlo con la esperanza de reconocerlo la próxima vez que lo veamos.
Mi querido cometa me regala libros con dedicatorias a veces aburridas y a veces aburridisimas. Pero a mí todas me encantan, o al menos eso le digo. Lo que me encanta es que regrese, aunque con los kilos haya perdido también la memoria y ya no me recuerde.
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