Soñé contigo, caminabas, corrias hacia mí y te caías. A mí me dolía más que a ti, tus huesos sensibles, tus músculos atrofiados. Ya no usas bastón en mis sueños pero sigues siendo igual de frágil. Mi trabajo era cuidarte y fallé. Me hizo falta abrazarte más horas, cuidarte más tiempo y renegar menos. Te extraño, no voy a querer nunca a nadie como a ti y nunca te voy a dejar ir, necesito verte.
ojalá te hubiera pedido perdón antes de irte.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario