Con miedo de estropear una atmósfera ya de por sí delicada, ella se quedó callada.
Él no quería caer en viejas costumbres, y marearnos a todos con sus apabullantes soliloquios. A todos, por que yo también estaba ahí.
Estaba ahí como el fantasma que soy, comiendo palomitas y tomando nota en mi libreta Scribe de doble raya donde también llevaba los apuntes de japonés.
Ellos ahí, en medio de universo, mirándose. Esperando que lo que sea que estuvieron fantaseando tanto tiempo pasara. No pasó.
Se miraron a los ojos buscándose,
se esforzaron tanto, que cuando se dieron cuenta se picaron los ojos con las pestañas del otro.
y pasó nada.
palomitas
Hay unos desenlaces más decepcionantes que otros.
Se abre de nuevo el telón.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario