3.05.2009

guoquitoqui

Cada vez que se despide siento que se lleva ese pequeño volt de electricidad que hace que mi corazón palpite y que el resto de mi sistema funcione.

Entonces por un instante no siento,
se me para el corazón,
la sangre se cuaja
y yo gelatina me quedo viéndolo alejarse, despedirse, con el Jesús en la boca. 

Olvido la vida sin él y regreso a mi rutina pataleando y arañando.


luego de llorar un rato me toca darle las gracias por seguir haciéndome sentir v.i.v.a.

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