yo no le dije nada, me quedé con un nudo en la garganta.
yo pensé que hacerme feliz debe ser la cosa más fácil del mundo para él, sólo tenía que quererme la mitad de lo que le quería yo.
él me hizo prometerle que buscaría lo que no me pudo dar con alguien más.
yo no le prometí nada.
yo no le dije que yo sólo quería hacerlo feliz y acompañarlo en su viaje.
él no me dijo que eso ya lo sabía.
lo vi a los ojos
me vio a los ojos
pensé en todo lo que debería decirle pero no en voz alta,
palabras tan dulces que escaldarían lenguas,
y palabras tan amargas que rasparían mi garganta y sus orejas.
pensé todo y me quedé callada
de eso, él no sabe nada
porque es mejor así,
porque ya es tiempo de dejarlo ir
entonces tocaron la puerta, las tres horas del motel habían pasado y habría que pagar una hora extra. Ninguno cargábamos con efectivo, sólo con tarjetas, tuvimos que irnos.
si hubiera tenido dinero para la hora extra, de seguro lo habría convencido con mis más puercas técnicas de seducción, de que se casara conmigo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario