De mis ex amores al que más extraño es al que menos quise, a los otros los he ido olvidando con el tiempo. La mente olvida lo que le deja de servir, así he ido desechando recuerdos, las fechas de las guerras de independencia de otros países, las derivadas e integrales, los últimos cuatro mandamientos, el nombre de la calle dónde viví en Francia, el rostro de mi quever griego, la mirada del italiano, las intenciones morbosas de un amigo... tengo que hacer espacio para los nuevos recuerdos, uno tiene memoria finita.
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