7.21.2010

Rencorosa







Te voy a contar una historia que no le debes contar a nadie, ni siquiera debería contártela. Erase una vez una yo y un él. Él me contaba sus más oscuros secretos, esos que no le podía contar a sus amiguitos, te estoy hablando de que estábamos chamacos, unos trece-catorce años tops, el caso es que él confiaba en mí porque yo era una chica callada, pero cool. Siempre vestía de negro porque siempre he sido como cachetoncita y descubrí que el negro estiliza la figura, bueno eso me dijo mi mamá. El caso es que él confiaba en mí y me contaba sus cosas, no diré que su nombre empezaba con C y terminaba con arlos y tampoco diré que sus apellidos eran como los del restaurante de mariscos Martinez Tijerina, eso no lo diré, porque ya está escrito. Lo que sí diré es que a los trece-catorce años su papá lo llevó a un putero a que se hiciera hombre, esto que te cuento no es falso, es totalmente verídico, estoy violando el código de confianza que él mismo violó cuando ocho años después me corneó con la misma puta que lo desvirgó. 




Chingas a tu madre Carlos Martinez Tijerina, tú y la puta que ni era puta era puto!

aparte de infiel, joto.

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