Extraño es mi palabra favorita, así, descontextualizada. Me gusta por distante y multifacética, me gusta por que se contraría a sí misma. Si fuera una palabra, sería esa; extraño, descontextualizada.
El cielo que circunda el cerro de la silla está envuelto en cenizas y humo negro. El responsable fue un él de corazón roto. Con la esperanza de olvidar a una ella que lo dejó, como todas lo habían hecho hasta entonces, subió al Pico Norte, el pico más alto de todos, comenzó una fogata quemando todo lo que le recordaba a ella; fotos, cartas, poemas que le dedicó, poemas que ella le dedicó, libros, cds, comida que le cocinaba y tuvo que recrear para poder quemarla, el perfume de manzanas verdes que ella usaba en verano y el de gardenias y canela que usaba en invierno, el ipod que le regaló, los tenis, el reloj bvlgari que le trajo de chinatown, las pantuflas del motel que visitaron juntos, los mails que le envió, los mails que le recibió, las contraseñas que hacían referencia a ella, los aromas que usaba, los besos que se dieron, los labios que le recordaban a los besos que se dieron, los dedos que la acariciaron, la piel que ella le acariciaba, los ojos que la vieron por ultima vez en el aeropuerto, quemó su propio cabello porque ella solía despeinarlo hasta hacerlo enojar, se terminó quemando entero porque todo él la extrañaba a toda ella.
El cerro de la silla se volvió un volcán de recuerdos en labor de parto, entre las cenizas caían pedazos de los poemas, de las cartas, de los mails, en lugar de oler a quemado monterrey tenía un extraño aroma dulce de manzanas con canela en vino blanco.
1 comentario:
ja, conmadre clases de cocina.
la mayonesa casera es la onda, tambien aqui hacemos aveces. y te lo juro que tampoco es albur.
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